martes, 8 de junio de 2010

Una destrucción



Y entre los gritos cerré los ojos lentamente y al momento vi una luz muy fuerte y cegadora llenando cada espacio que veía, cada rincón... todo se convertía en blanco. Me sentía sola en aquel espacio tan grande y vacío. Sí, el vacío, eso podría ser. Intenté abrir los ojos y moverme, cuando cierras los ojos lo sueles ver todo negro, por lo que me parecía bastante raro ver aquella luminosidad brillando con tanta fuerza. Notaba el exterior a ratos, estaba tumbada. A veces escuchaba gritos, otras veces nada. Unos cuantos minutos se me hicieron eternos, me sentía confusa. En ese momento tenía tantos sentimientos a la vez que cambiaban a cada segundo, que hacían que me pusiera nerviosa y que empezara a temblar. Y de repente, gritos. Y llantos. ¿Qué estaba pasando? No me acordaba de nada, sentía un dolor muy fuerte, como si me hubieran apuñalado varias veces. Y al segundo nada. No se escuchaba nada, no sentía nada. Noté que me elevaba, que subía suavemente, y caí al suelo. Y vino esa sensación de libertad. ¿Estaba soñando? Por un momento me temí lo peor, algo que hizo que esa libertad se escabulliera y que la venciera otra más oscura y extraña. Y otra vez esos espeluznantes ruidos, y los gritos que se ahogaban con otro ruido más grave y fuerte. Destellos iluminaban ese vacío.

Abrí los ojos un momento y lo vi. Gritos, llanos, lágrimas, disparos, golpes, aviones...

Al cerrarlos noté, de nuevo, como subía, cómo me elevaba y volaba libremente. Como una pluma que se desliza al ritmo del viento, ondulante y lentamente contra el viento, pero hacía arriba. En dos segundos que se me pasaron como horas vi imágenes de mi vida que entendí, lo recordé todo en dos milésimas de segundo, recordando desde que nací hasta el último momento que viví. Como si todas esas cosas hubieran pasado en un día o menos, y por la noche recuerdas todo el día de hoy y sonríes o te entristeces, depende de cómo haya sido ese día. Yo sonreí. Y fue lo último que hice hasta que todo se volvió negro y ya no sentí nada. Algo que sólo puedes imaginarte hasta que llega.

lunes, 3 de mayo de 2010

Otro dia más...

Los días pasan, rápido, sin esperar a que arregles un fallo ni a que te perdones con alguien. La vida pasa y en cualquier momento puede ser tu último día, te arrepentirás y pensarás.. No los he aprovechado. Por eso pienso que se debe de vivir cada instante que te regale la vida y agradecer la mínima cosa que tengas. Y no vivir en recuerdos... No pensar en el pasado. Pero tampoco en el futuro.
Pienso que se debe de pasar cualquier fallo en tu entorno y evitar problemas, porque en cualquier momento todo podría acabar y ya no habrá vuelta atrás. Todos deberíamos de actuar adecuadamente ayudando y respetando a los demás, sin conveniencia. Y sobre todo, tener un propósito en la vida..
Por que los días pasan y hay que aprovecharlos.